Cómo limpiar sandalias de cuerda sin estropearlas (paso a paso)
Meta description: Aprende cómo limpiar sandalias de cuerda paso a paso sin dañar el material y evita el mal olor este verano.
Cómo limpiar sandalias de cuerda sin estropearlas (paso a paso)
Llega un momento en el verano en el que miras tus sandalias favoritas y piensas: "esto ya no es solo desgaste de uso, esto es suciedad acumulada". Arena, sudor, protector solar, polvo de la calle... todo se queda enganchado en la trama de la cuerda, y si no sabes cómo limpiar sandalias de cuerda correctamente, es fácil terminar deformando la fibra, aflojando el trenzado o dejando manchas que ya no salen.
La buena noticia es que la cuerda, bien tratada, aguanta muchísimo. En Nomadic llevamos más de 20 años haciendo sandalias con cuerda de polipropileno reciclado (la que se rescata de mares y ríos) y sabemos que el material es resistente al agua y a la intemperie por diseño. El problema casi nunca es la cuerda: es lavarla mal, con demasiada agua caliente o dejándola secar al sol directo, lo que hace que pierda forma o color con el tiempo.
Qué necesitas antes de empezar
No hace falta ningún producto especial. Con esto es suficiente:
Un cepillo de cerdas suaves (uno de dientes viejo funciona perfectamente), jabón neutro o jabón de manos sin lejía ni amoniaco, agua templada (nunca caliente), un paño de microfibra o trapo limpio, y bicarbonato de sodio si hay olor a sudor acumulado.
Paso 1: quita la suciedad seca antes de mojar nada
Antes de usar agua, cepilla en seco toda la superficie de cuerda para retirar arena, tierra y polvo suelto. Si mojas la sandalia directamente sin este paso, la suciedad se mezcla con el agua y se mete más adentro del trenzado, lo que complica el secado y puede dejar cercos.
Paso 2: prepara una mezcla de jabón neutro y agua templada
Disuelve una pequeña cantidad de jabón neutro en agua templada. Evita detergentes agresivos, lejía o productos con disolventes: pueden decolorar la cuerda o debilitar las fibras con el uso repetido. Moja el cepillo en la mezcla, no la sandalia entera.
Paso 3: cepilla con movimientos circulares suaves
Trabaja por zonas, presionando lo justo para que el jabón entre en la trama sin forzar el trenzado. Presta especial atención a las uniones entre la cuerda y la suela, que es donde más se acumula la suciedad. Si tu sandalia tiene separador de dedo, como en el modelo Toe Joe, limpia también esa zona con cuidado porque es donde más roce y sudor se concentra.
Paso 4: aclara sin empapar
Pasa un paño húmedo (no la sandalia bajo el grifo) para retirar los restos de jabón. Empapar la sandalia entera y dejarla en remojo no es necesario y alarga muchísimo el tiempo de secado, además de aumentar el riesgo de que la cuerda quede rígida al secarse.
Cómo quitar el mal olor de las sandalias de cuerda
Si el problema no es tanto la suciedad visible sino el olor, el bicarbonato de sodio es el aliado más simple y efectivo: es absorbente y neutraliza el olor a sudor de forma natural. Haz una pasta con un poco de agua, aplícala sobre las zonas de más contacto con el pie, deja actuar unos minutos y retira con un paño húmedo. Otra opción rápida es espolvorear bicarbonato seco directamente sobre la cuerda por la noche y sacudirlo a la mañana siguiente.
El secado es la parte que más se suele hacer mal
Nunca seques las sandalias de cuerda al sol directo ni cerca de una fuente de calor (radiador, secador de pelo). El calor directo reseca la fibra y puede aflojar el trenzado con el tiempo. Lo correcto es dejarlas secar a temperatura ambiente, en un sitio ventilado y a la sombra, tumbadas sobre una superficie que permita que circule el aire por ambos lados. Con la cuerda de polipropileno reciclado que usamos en Nomadic esto es aún más sencillo, porque es un material que no absorbe agua como lo haría una fibra natural, así que el secado suele ser más rápido que en sandalias de cáñamo o yute.
Cuánto puedes alargar la vida de tus sandalias con estos cuidados
Un mantenimiento regular (limpiar cada 2-3 semanas de uso intensivo en verano, y siempre después de la playa o de pisar barro) es lo que marca la diferencia entre unas sandalias que duran una temporada y unas que te acompañan varios veranos. Modelos como la JC o la Mountain Momma, pensados para uso diario, están hechos para aguantar precisamente este tipo de cuidado básico sin perder forma ni color.
Preguntas frecuentes sobre limpieza de sandalias de cuerda
- ¿Puedo meter mis sandalias de cuerda en la lavadora? No es recomendable. El tambor puede deformar el trenzado y el centrifugado daña la estructura de la cuerda. La limpieza a mano con cepillo y jabón neutro es siempre más segura.
- ¿Qué hago si se han manchado con protector solar? Actúa cuanto antes: cuanto más tiempo pase, más se fija la grasa en la fibra. Cepilla con jabón neutro en la zona afectada y dejar secar a la sombra; si la mancha persiste, repite el proceso en lugar de usar productos más agresivos.
- ¿La cuerda reciclada se estropea más rápido que el cuero? No, al contrario: al ser polipropileno, resiste mejor la humedad y el agua salada que el cuero, que necesita cuidados mucho más específicos y se puede resecar o agrietar.
- ¿Con qué frecuencia debo limpiarlas en verano? Con uso diario, cada dos o tres semanas es suficiente, además de un cepillado rápido en seco después de cada playa o piscina.
Si tus sandalias actuales ya no dan más de sí por mucho que las limpies, quizá sea el momento de renovarlas. Échale un vistazo a la colección de sandalias Nomadic, hechas a mano con cuerda reciclada y certificadas por PETA.
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